martes, 4 de noviembre de 2025

EL JUEGO DE LA REALIDAD Y EL INCONSCIENTE.

 Carlos Saura Atarés (Huesca; 4 de enero de 1932-Collado Mediano, Madrid; 10 de febrero de 2023) utiliza a menudo una estructura que cuestiona qué es real (ontología) y cómo el pasado, la memoria y el deseo (psicoanálisis) distorsionan o configuran esa realidad. Sus películas no suelen ser narrativas lineales, sino que se adentran en un mundo de sueños (metalepsis - interferencia entre niveles narrativos diversos) y teatro dentro del cine (metateatro).

Los traumas personales son analizados con herramientas psicoanalíticas. Saura explora cómo los deseos reprimidos, los miedos y los complejos (a menudo edípicos o de culpa) afloran y se manifiestan en la realidad de los personajes, a veces de forma violenta o simbólica.

En películas como Cría cuervos o Elisa, vida mía, el recuerdo no es solo un evento pasado, sino una fuerza que es y actúa en el presente, definiendo la identidad y el ser de los personajes. La memoria se convierte en una entidad con agencia, modificando la experiencia y la realidad actual. El pasado no fue, sino que es en la conciencia.

Particularmente en su ciclo musical (Bodas de sangre, Carmen, El amor brujo), el acto de bailar, cantar o actuar (la representación) se convierte en la forma más pura y verdadera del ser de los personajes. La pasión, el drama o la tradición folclórica no se narran, sino que son a través de la performance. El artificio es la verdad.










lunes, 3 de noviembre de 2025

CAOS Y MISERIA HUMANA. LA ESENCIA BERLANGUIANA.

Luis García-Berlanga Martí (Valencia, 12 de junio de 1921-Pozuelo de Alarcón, Madrid, 13 de noviembre de 2010). Sus personajes sueñan a lo grande, pero la vida cotidiana les impone una miseria patética y cómica. La esencia del ser se choca con su existencia real, siempre precaria y ridícula.
La obsesión y el pavor de Berlanga a la muerte se reflejan en su cine, que la integra con humor negro. El muerto es a menudo un personaje más que sirve para desnudar la hipocresía, el egoísmo y la mezquindad de los vivos como se ve genialmente en El Verdugo o Plácido.
Sus películas exploran cómo el ser humano, cuando se enfrenta a la norma o a la comunidad, sucumbe a los intereses más bajos. El afán de supervivencia, el "a lo mío" y el desinterés por el otro es la verdadera condición del ser en su universo.
Su estilo narrativo, con ese plano secuencia caótico y coral, refleja una visión del mundo donde todos los personajes existen a la vez, gritan a la vez, y se estorban mutuamente, formando un "ser colectivo" frenético e inmanejable.
La ontología de Berlanga es un espejo que nos muestra la condición tragicómica del ser español, atrapado entre el idealismo y la cutrez.



domingo, 2 de noviembre de 2025

La Ontología Desquiciada: El Ser bajo sospecha en el cine de Luis Buñuel.

 

Luis Buñuel (1900-1983) es una figura central del cine mundial, a menudo categorizado simplemente como el cineasta del surrealismo y la crítica antiburguesa. Sin embargo, su obra ofrece una capa de complejidad mucho más profunda: una exploración implacable de la ontología, la naturaleza del ser y la realidad. A través de la yuxtaposición de sueños, rituales sociales absurdos y la lógica de lo imposible, Buñuel deconstruye el mundo perceptible, obligando al espectador a cuestionar la solidez de su propia existencia.

Luis Buñuel no solo fue un maestro del surrealismo, sino también un filósofo visual que puso en duda la naturaleza misma de la existencia.

La ontología —la rama de la metafísica que estudia el ser y la realidad— en el cine de Luis Buñuel no busca ofrecer una nueva definición de la realidad, sino desestabilizar la ya aceptada. Sus películas son una serie de preguntas perpetuas: ¿Qué es más real, el sueño o la vigilia? ¿La realidad está definida por las leyes físicas o por las represiones y deseos humanos?

Al utilizar el lenguaje de lo absurdo y lo imposible, Buñuel nos recuerda que lo que consideramos "real" es solo una convención frágil, sostenida por la costumbre, la moral y la represión. Su legado ontológico reside en haber demostrado que, una vez que se retira el velo de la lógica, el ser queda expuesto en su forma más incierta y, a menudo, más grotesca.




sábado, 3 de noviembre de 2012

El Pueblo Feliz no tiene fin.



Sé que mi Pueblo Feliz acabará como trabajo cuando muera, lo que ocurra después con él, dependerá si alguien con entidad lo quiera rememorar a través del tiempo.  

Espacio y tiempo se suceden ante el objetivo quieto de la cámara, que preservará el instante del lugar. 

En el Pueblo Feliz no existen personas reales, son la impresión que realiza un sensor.

La humanidad no tolera la contemplación a causa de su inanidad ilusoria e irregular. La jaez de la especie provoca un hacinamiento abusivo, que la distancia de la sustantividad de la belleza y la verdad. El mundo no es feliz.

La belleza original es la creación en equilibrio y armonía con la naturaleza. La belleza está en los sentidos del observador, también ante el objetivo de la cámara inerte.

La belleza es un profundo esperar sin final. Entretanto el pueblo puebla patrias por si acaso.  


miércoles, 25 de mayo de 2011

Sobre el montaje de la primera versión del documental: El Pueblo Feliz.

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Tras dos años de contemplación, reflexión, estudio y recreo; la primera versión del documental de creación titulado: El Pueblo Feliz, está casi terminada.

Hoy miro esos dos años pasados en Jávea, casi apartado de la sociedad. Los seres humanos tenemos la capacidad de visionar el pasado, rememorarlo, realizar una síntesis y desglosar las vivencias, incluso graduarlas de mejores y peores, de válidas o inútiles. También sabemos olvidar, aunque no siempre la memoria omite a voluntad de la persona, a veces se cuelan recuerdos que nos gustaría disipar.

Ahora me encuentro más cerca de mi. El esfuerzo vale la pena porque suele mostrar lo que uno sabe y lo que no sabe, lo que no es y lo que es, independientemente de la producción artística que haya sido realizada.

Conocer el lenguaje del cuerpo, del pensamiento, de la conciencia. Observar la naturaleza. Vivir las estaciones del año solar, junto al mar en medio de un pequeño bosque mediterráneo es un privilegio, que obliga dar gracias por tener la ventura de experimentarlo. La concentración, la introspección requieren esfuerzo y tesón. La contemplación y la observación de la naturaleza viva son delicias a modo de recompensa.

Dos años así no se pueden configurar en una película documental. Lo vivido, lo pensado, lo cultivado va más allá de lo material. La catarsis es una fuga constante de la vida y el tiempo histórico que produce ideas encadenadas de múltiples patrones. Para un primer montaje he elegido una ventana portátil que muestra diversos espacios sin opinión propia e intentan contraer nupcias con la belleza.


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lunes, 13 de diciembre de 2010

El arte, el individuo y los medios.



" La función de cualquier arte", dijo T.S. Elliot, " es la de proporcionarnos alguna percepción de un orden en la vida, imponiendo un orden en ella" Zola apunta: " una obra de arte es una esquina de la Naturaleza vista a través de un temperamento" Duchamps: " el arte es la acción del artista".

¿Qué y quién decide si un documental es arte o no lo es? En un principio la consciencia del autor que realiza la obra. Bajo un estímulo de libertad y conocimiento comunicativo estético que expresa una acción fílmica.

El valor de la comunicación la decide el autor pero este es un valor ideal: bello, crítico, acusador, descarado ...

Sin embargo el valor efectivo lo impone el comprador de la obra de arte, sea cualquiera su soporte. ¿De dónde viene ese valor económico? ¿Qué tensión del azar es necesario para conjurar el valor del arte? ¿La síntesis crítica académica? ¿La amistad?

La resolución de estas cuestiones posiblemente proyecten el camino del artista.

jueves, 25 de noviembre de 2010

El pueblo feliz soy yo.


Cuando comencé a trabajar en el cine profesional todavía era un ser virgen. El espejismo juvenil del glamour holliwoodiense me elevaba el espíritu. Vívía en un sueño. Pronto los permanentes madrugones y noches sin dormir para que pesados focos, railes de travelings, metros de cableado eléctrico, decorado, atrezzo, maquillaje, vestuario, etc., me despertaron del sueño. ¡Qué bonito es el cine! decía mientras a las 04:30 hrs. sonaba el despertador.
Fue una época dura, sin apenas remuneración económica, aquella la del meritorio en la escuela cinematográfica de los 80, que no era otra cosa que currar casi gratis por aprender.
Los de producción siempre tenían la culpa de todo. Los directores eran caprichosos - Aquí falta esto, que lo traiga producción - Cuando el director se pasaba un poco y aparecía el productor por la localización donde se rodaba. Le hacía una seña al director, este discretamente daba ordenes de parar la escena, se retiraba a un rincón y conversaba en voz baja con el productor. Después de este tipo de conversaciones, el director resignado ya no voceaba más - ¡Que lo traiga producción!
Los escasos presupuestos y las plenipotenciarias relaciones del productor, ostentador de la subvención, hacían que el artista novel bajara su tono de voz.
Yo como observador sufrido en algunos casos comencé a forjar un nuevo sueño, bastante diferente al rutilante de mi iniciación en el séptimo arte. Aunque esa es otra historia.