Carlos Saura Atarés (Huesca; 4 de enero de 1932-Collado Mediano, Madrid; 10 de febrero de 2023) utiliza a menudo una estructura que cuestiona qué es real (ontología) y cómo el pasado, la memoria y el deseo (psicoanálisis) distorsionan o configuran esa realidad. Sus películas no suelen ser narrativas lineales, sino que se adentran en un mundo de sueños (metalepsis - interferencia entre niveles narrativos diversos) y teatro dentro del cine (metateatro).
Los traumas personales son analizados con herramientas psicoanalíticas. Saura explora cómo los deseos reprimidos, los miedos y los complejos (a menudo edípicos o de culpa) afloran y se manifiestan en la realidad de los personajes, a veces de forma violenta o simbólica.
En películas como Cría cuervos o Elisa, vida mía, el recuerdo no es solo un evento pasado, sino una fuerza que es y actúa en el presente, definiendo la identidad y el ser de los personajes. La memoria se convierte en una entidad con agencia, modificando la experiencia y la realidad actual. El pasado no fue, sino que es en la conciencia.
Particularmente en su ciclo musical (Bodas de sangre, Carmen, El amor brujo), el acto de bailar, cantar o actuar (la representación) se convierte en la forma más pura y verdadera del ser de los personajes. La pasión, el drama o la tradición folclórica no se narran, sino que son a través de la performance. El artificio es la verdad.


